Sigo con el deseo de amarte
de tenerte entre mis páginas
de arrullarme entre tus calles.
Me siento sobre las hojas
y, taciturna, murmuro al viento.
No sé cuándo sonreirás
ni cuando lloverá de nuevo...
pero de algo sí estoy segura
que aún sin dientes ni cronólogos
vos reirás a plenitud
y lloverá en tu tierra
toda la felicidad
que hoy nos niegan.
domingo, 9 de enero de 2011
Sabotaje
iii
Tengo que sancionar al viento
que desde su altura emana
notas de fuego,
volviéndonos cenizas los pedacitos de pavesas
que conservamos en la lente de la humanidad.
Tengo que zurcir muchas llamas
para concentrar tu pureza, pueblo,
virtiendo pólvora que estalle
dentro del volcán
que aún no nos deja apagar.
iv
Anido en la furia un coraje
que en tu lata de dulce de ayote
me confiaste.
Sos un pueblo atado en miel de sacrificio
aún así te levantás para cobijarme los pasos
y musicalizar con tus chuchos
ladridos que me enmudecen las huellas
y el eco de tu almohada
se armoniza con la trinchera
que en vuelos de guardabarranco alza.
v
Por no tener almacigueras de libertades
se ha secado tu bolsillo
desde que te pagan una miseria
por tus sudores benditos.
Permíteme, pueblo,
que lloren mis cielos y furiosos volcanes
te disparen enormes calores de furia
para que encienda tu sepultura
y aprenda a volar cueste lo que cueste.
vi
Roquets de enjambres
vienen a desgarrar mi diluvio de pureza
añejada en color pueblo.
Si estos valores los tatuara
en la ritual sonrisa
de tus labios, a estos sacrificios
¡Ya los hubiera perdido!
vii
Emborracharás el crepúsculo
de tus ansias, Pueblo.
La humanidad de pobreza
se empapa,
y aún así el nitrato candente
que aúlla en mis sueños
se disuelve
al verte entretejiendo angustias
y plasmando soledades.
Pueblo:
Si hoy por hoy te desvisto
no plagiés angustias,
desnudá tu corazón
y por tus venas
bombeá libertades.
Tengo que sancionar al viento
que desde su altura emana
notas de fuego,
volviéndonos cenizas los pedacitos de pavesas
que conservamos en la lente de la humanidad.
Tengo que zurcir muchas llamas
para concentrar tu pureza, pueblo,
virtiendo pólvora que estalle
dentro del volcán
que aún no nos deja apagar.
iv
Anido en la furia un coraje
que en tu lata de dulce de ayote
me confiaste.
Sos un pueblo atado en miel de sacrificio
aún así te levantás para cobijarme los pasos
y musicalizar con tus chuchos
ladridos que me enmudecen las huellas
y el eco de tu almohada
se armoniza con la trinchera
que en vuelos de guardabarranco alza.
v
Por no tener almacigueras de libertades
se ha secado tu bolsillo
desde que te pagan una miseria
por tus sudores benditos.
Permíteme, pueblo,
que lloren mis cielos y furiosos volcanes
te disparen enormes calores de furia
para que encienda tu sepultura
y aprenda a volar cueste lo que cueste.
vi
Roquets de enjambres
vienen a desgarrar mi diluvio de pureza
añejada en color pueblo.
Si estos valores los tatuara
en la ritual sonrisa
de tus labios, a estos sacrificios
¡Ya los hubiera perdido!
vii
Emborracharás el crepúsculo
de tus ansias, Pueblo.
La humanidad de pobreza
se empapa,
y aún así el nitrato candente
que aúlla en mis sueños
se disuelve
al verte entretejiendo angustias
y plasmando soledades.
Pueblo:
Si hoy por hoy te desvisto
no plagiés angustias,
desnudá tu corazón
y por tus venas
bombeá libertades.
Viaje por El Salvador
Saliste del vientre de Santa Ana
prima de San Vicente y mujer de San Miguel
caminaste vestida de Cuscatlán
arrastrando un Usulután en la piel
y charqueando un infiel San Salvador
Chalatenango te detiene con sus bellos senos
cuando Morazán te hizo seguir con su fusil
desprendiéndote del pezón endurecido
de Chalate en un charquear los ojos
Cayendo en las faldas de Ahuachapán
donde bebiste el sombrero de Sonsonate
ese que te embriagó de calor y sombra.
La Unión de tu pueblo hizo que tu
Cabañas de La Libertad a La Paz.
9:15 p.m. 15/05/89
prima de San Vicente y mujer de San Miguel
caminaste vestida de Cuscatlán
arrastrando un Usulután en la piel
y charqueando un infiel San Salvador
Chalatenango te detiene con sus bellos senos
cuando Morazán te hizo seguir con su fusil
desprendiéndote del pezón endurecido
de Chalate en un charquear los ojos
Cayendo en las faldas de Ahuachapán
donde bebiste el sombrero de Sonsonate
ese que te embriagó de calor y sombra.
La Unión de tu pueblo hizo que tu
Cabañas de La Libertad a La Paz.
9:15 p.m. 15/05/89
martes, 4 de enero de 2011
lunes, 3 de enero de 2011
Leyla sigue con nosotros

Hace poco me reuní con Argelia Quintana, mamá de la fallecida poeta Amada Libertad, luego de nuestra reunión convenimos en que el 2011 debemos seguir con el esfuerzo conjunto, que debería ser la responsabilidad de todos los salvadoreños y amantes de la poesía, de dar a conocer más la obra y remarcar la trascendencia histórica de esta importante escritora.
No hay palabras para expresar mi admiración por Argelia y, como dice ella, su "trabajo de hormiga", en pro de la memoria de su hija. Los que la conocen pueden dar fe que desde hace 20 años ha trabajado incansablemente en la promoción cultural.
Me dice que cuando, naturalmente, siente cansancio, retoma fuerzas porque su arma "es la poesía" que Leyla dejó.
Este blog sigue vivo, como Amada Libertad, a quien consideramos entre nosotros. Esperamos multiplicar su número de lectores.
Como dice el poeta Edgar Alfaro: "Hasta la poesía, siempre".
viernes, 6 de noviembre de 2009
Ausencia
A José y tantos más:
Poema cero
Estoy triste y no puedo llorar para mí.
El ejemplo me dejó sin sus huesos.
-Yo
A José Miel.
6 de mayo de 1989.QDDG.
Tenés todavía la esperanza
de gritar en la plaza Libertad,
sé que alguien lo hará por nosotros
siguiendo tus heridas y mi sudor
conjugados al calor de esta insurrección.
Tu daltónica vida erizó mi razón
y más aún cuando con vos
sangramos las venas de San Salvador
y ahora, no hallo que hacer
con tu cadáver en mi amor
y tu ejemplo en mi espejo (reflejo fijo).
Lo único que me consuela
es que te logré escribir desde mi vibrar
lo mucho que te amo
y lo que me entristece
es la ausencia que me dejas.
José Miel,
endulzaste mi ánimo, camarada,
y hoy seguiré tu sombra,
en mi gritar la vida.
¡Te lo juro!
14-05-89
A José y Xochilt:
Sé que vos estás aquí conmigo,
y con todos los demás compañeros,
cantando de noche y desparramados
de amor a la patria limpia.
Sé que vos estás ahí con ella,
contándole tu último poema
y diciéndole adiós viento flor.
Sé más aún,
pero no lo quiero escribir
porque no quiero indignar tu caída
ni quiero que Xochilt se enoje.
En fin, todo lo demás lo sabrán
cuando, de entre sus cosas,
descubran que no lograron
ponerte en un basurero.
15/05/89
III
¿Te acordás aquella tarde,
en la cabañita curtida del último rincón
donde vos entraste sin paracaídas
y surcaste la mirada de mi ilimitada urgencia de pintar
con nuestros ojos un collar de cien mil puños
para satisfacer nuestra sed de libertad?
IV
A Giovanni “pigui”.
Domingo, 9/06/89
Estoy desesperada,
La sangre quiere saltar de mis sentimientos;
dos semanas y las lágrimas
A penas y aparecen hoy.
¿Sabes?
es necesario que sepas
que tus lentes están debajo de mi corazón
y este odio de luna
en todos los lados donde voy.
Hermanito valiente,
que no te quepa la menor duda
que te acompaño.
Que tu dolor es mi puñal
plasmado en la punta de mi valor.
9:25 p.m. 14/05/89
V
Tenía que ser martes 13
el día que vos llegaras
como un vendedor de shuco
a decirme al oído
que te guardaron
por tener en llamas tu corazón.
9:01 p.m. 15/05/89
A José y tantos más:
Poema cero
Estoy triste y no puedo llorar para mí.
El ejemplo me dejó sin sus huesos.
-Yo
A José Miel.
6 de mayo de 1989.QDDG.
Tenés todavía la esperanza
de gritar en la plaza Libertad,
sé que alguien lo hará por nosotros
siguiendo tus heridas y mi sudor
conjugados al calor de esta insurrección.
Tu daltónica vida erizó mi razón
y más aún cuando con vos
sangramos las venas de San Salvador
y ahora, no hallo que hacer
con tu cadáver en mi amor
y tu ejemplo en mi espejo (reflejo fijo).
Lo único que me consuela
es que te logré escribir desde mi vibrar
lo mucho que te amo
y lo que me entristece
es la ausencia que me dejas.
José Miel,
endulzaste mi ánimo, camarada,
y hoy seguiré tu sombra,
en mi gritar la vida.
¡Te lo juro!
14-05-89
A José y Xochilt:
Sé que vos estás aquí conmigo,
y con todos los demás compañeros,
cantando de noche y desparramados
de amor a la patria limpia.
Sé que vos estás ahí con ella,
contándole tu último poema
y diciéndole adiós viento flor.
Sé más aún,
pero no lo quiero escribir
porque no quiero indignar tu caída
ni quiero que Xochilt se enoje.
En fin, todo lo demás lo sabrán
cuando, de entre sus cosas,
descubran que no lograron
ponerte en un basurero.
15/05/89
III
¿Te acordás aquella tarde,
en la cabañita curtida del último rincón
donde vos entraste sin paracaídas
y surcaste la mirada de mi ilimitada urgencia de pintar
con nuestros ojos un collar de cien mil puños
para satisfacer nuestra sed de libertad?
IV
A Giovanni “pigui”.
Domingo, 9/06/89
Estoy desesperada,
La sangre quiere saltar de mis sentimientos;
dos semanas y las lágrimas
A penas y aparecen hoy.
¿Sabes?
es necesario que sepas
que tus lentes están debajo de mi corazón
y este odio de luna
en todos los lados donde voy.
Hermanito valiente,
que no te quepa la menor duda
que te acompaño.
Que tu dolor es mi puñal
plasmado en la punta de mi valor.
9:25 p.m. 14/05/89
V
Tenía que ser martes 13
el día que vos llegaras
como un vendedor de shuco
a decirme al oído
que te guardaron
por tener en llamas tu corazón.
9:01 p.m. 15/05/89
Etiquetas:
Del libro "Larga trenza de amor"
Curriculum vitae
Mi tarjeta de presentación es la lucha
mi título: El sacrificio que goteamos en cada canto.
No procuro un cartón que dibuje fielmente
y en letras de sacrilegio
un puñado de avaricias desgreñando mi nombre
ni tampoco espero un retablo
en la pared de la hipocresía
donde una simple y forzada sonrisa pinte
mi humillante rostro.
Lo que quiero es anunciar mi fatiga
que por la vida espera sacar a flote
la aguerrida bandera que encierra a la esperanza
y si no puedo librar mi indignación de la serpiente
trenzaré valores y anidaré tempestades
para que en ellas muera.
Lo que he perdido
He perdido todo lo que ya no tengo
todo aquello que un día me negué,
ese minuto que incendié,
la tarde que sacrifiqué,
el recuerdo, relámpago en mi oscuridad, que anestesié.
Las lluvias que juntos replegamos
y que hoy incineré,
todo aquel manantial de palabras y sonrisas
que hoy soborno y encarcelo tras mi muerte.
He perdido aún más de lo que he podido
ganarle a mi suerte.
En la noche
Voy a decomisarte el silencio
para que desatés manos de palabras
que den pasión y sentimiento
al aguerrido corazón.
*
Ojalá que te volvás sonrisa en el enojo,
amor en la soledad
y caricia en mi bolsillo.
Después del eclipse
Después del eclipse
desmitificamos la agresiva atracción, ésa que de porcelana se viste
y una pizca de brillo
escurriendo deseo ardiente de ilusiones.
Es para entonces que te amo,
no ciegues tu sonrisa
ni apagues tu canto,
agrégale luz a tu motor
y aunemos nuestros corazones
en un solo estallido,
Detonémoslo así
pausado pero seguro
subamos al vía crucis del amor
y besémonos eternamente
¿Sí?
Explosiones
¿Por qué?
¿Por qué te fuiste sin despedirte de mí ni de tu mochila?
¿Por qué dejaste olvidada tu sombra en la esquina del abismo?
¿Es que acaso ya no despeinarás al viento para abrigarme un te quiero bajo mi almohada de hojas secas?
¿Por qué te fuiste sin mirarme?
sin contestar mis besos
sin abrazar mi vientre
sin dejarle ni un suspiro al día
a la hora que los segundos
te rafaguearon la vida
¿Por qué?
Este invierno
Por el invierno en que nos hechizamos
Este invierno te dejó perdido
los caminos no te traen ni un aliento
en las tormentas tu rostro
ya no se moja, se desprende.
Los rayos no erizan tu piel
se desvisten de esqueléticos recuerdos
y perfilan un esquirlante olvido.
Este invierno se olvidó de vos,
te dejó perdido entre los muertos,
la brisa de la huracanada lluvia
no trepará tu faz tan bella
y en tu mente, hambrientos deseos de ver el cielo
tendrán que respirar tierras sin tempestad.
Este invierno no te quiso traer
dejó perdido entre mis recuerdos
sobre el escritorio donde mi angustia
se arrimará a leer un poco de tu cadáver
y escribir en él
el llanto que mí ser cobija.
Este invierno te dejó perdido
entre mi amar la vida
en donde embutí los deseos de escribir
por dónde pasa la correntada de días
que inventarán una cucharadita
llena de poesías y pólvora.
¡Este invierno cosechará mi muerte!
Deudas
Vos le debés mucho a la vida
para irte así por que sí,
tenés una maleta llena de deudas.
Le debes la infancia que te encarcelaron
la que encasquillaste a un paraje del invierno,
también el mar que se negó a arrullar tu niñez.
Le debes los hijos que vertiste en mi vientre
y que nunca pudieron germinar
aquel cheje que pintaba el cielo de acuarelas.
Toda una ráfaga de besos que no sembraste,
las cucharadas de verano que regalaste,
el ardiente paseo que nos estrellamos.
Debés muchísimo más de lo que tenés
bajo esa camuflajeada sepultura.
Mi tarjeta de presentación es la lucha
mi título: El sacrificio que goteamos en cada canto.
No procuro un cartón que dibuje fielmente
y en letras de sacrilegio
un puñado de avaricias desgreñando mi nombre
ni tampoco espero un retablo
en la pared de la hipocresía
donde una simple y forzada sonrisa pinte
mi humillante rostro.
Lo que quiero es anunciar mi fatiga
que por la vida espera sacar a flote
la aguerrida bandera que encierra a la esperanza
y si no puedo librar mi indignación de la serpiente
trenzaré valores y anidaré tempestades
para que en ellas muera.
Lo que he perdido
He perdido todo lo que ya no tengo
todo aquello que un día me negué,
ese minuto que incendié,
la tarde que sacrifiqué,
el recuerdo, relámpago en mi oscuridad, que anestesié.
Las lluvias que juntos replegamos
y que hoy incineré,
todo aquel manantial de palabras y sonrisas
que hoy soborno y encarcelo tras mi muerte.
He perdido aún más de lo que he podido
ganarle a mi suerte.
En la noche
Voy a decomisarte el silencio
para que desatés manos de palabras
que den pasión y sentimiento
al aguerrido corazón.
*
Ojalá que te volvás sonrisa en el enojo,
amor en la soledad
y caricia en mi bolsillo.
Después del eclipse
Después del eclipse
desmitificamos la agresiva atracción, ésa que de porcelana se viste
y una pizca de brillo
escurriendo deseo ardiente de ilusiones.
Es para entonces que te amo,
no ciegues tu sonrisa
ni apagues tu canto,
agrégale luz a tu motor
y aunemos nuestros corazones
en un solo estallido,
Detonémoslo así
pausado pero seguro
subamos al vía crucis del amor
y besémonos eternamente
¿Sí?
Explosiones
¿Por qué?
¿Por qué te fuiste sin despedirte de mí ni de tu mochila?
¿Por qué dejaste olvidada tu sombra en la esquina del abismo?
¿Es que acaso ya no despeinarás al viento para abrigarme un te quiero bajo mi almohada de hojas secas?
¿Por qué te fuiste sin mirarme?
sin contestar mis besos
sin abrazar mi vientre
sin dejarle ni un suspiro al día
a la hora que los segundos
te rafaguearon la vida
¿Por qué?
Este invierno
Por el invierno en que nos hechizamos
Este invierno te dejó perdido
los caminos no te traen ni un aliento
en las tormentas tu rostro
ya no se moja, se desprende.
Los rayos no erizan tu piel
se desvisten de esqueléticos recuerdos
y perfilan un esquirlante olvido.
Este invierno se olvidó de vos,
te dejó perdido entre los muertos,
la brisa de la huracanada lluvia
no trepará tu faz tan bella
y en tu mente, hambrientos deseos de ver el cielo
tendrán que respirar tierras sin tempestad.
Este invierno no te quiso traer
dejó perdido entre mis recuerdos
sobre el escritorio donde mi angustia
se arrimará a leer un poco de tu cadáver
y escribir en él
el llanto que mí ser cobija.
Este invierno te dejó perdido
entre mi amar la vida
en donde embutí los deseos de escribir
por dónde pasa la correntada de días
que inventarán una cucharadita
llena de poesías y pólvora.
¡Este invierno cosechará mi muerte!
Deudas
Vos le debés mucho a la vida
para irte así por que sí,
tenés una maleta llena de deudas.
Le debes la infancia que te encarcelaron
la que encasquillaste a un paraje del invierno,
también el mar que se negó a arrullar tu niñez.
Le debes los hijos que vertiste en mi vientre
y que nunca pudieron germinar
aquel cheje que pintaba el cielo de acuarelas.
Toda una ráfaga de besos que no sembraste,
las cucharadas de verano que regalaste,
el ardiente paseo que nos estrellamos.
Debés muchísimo más de lo que tenés
bajo esa camuflajeada sepultura.
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